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PJ Bonaerense: el desafío de Kicillof para liderar

La semana del peronismo bonaerense tuvo todos los condimentos necesarios para marcar la actualidad del principal partido político del país. Entre las discusiones de cúpulas y las presiones de los líderes territoriales, el PJ Bonaerense frustró una nueva interna partidaria que podría haber encaminado una interna interminable.

Sobre finales de la semana pasada, Máximo Kirchner envió un mensaje a través de los medios a la Gobernación bonaerense: “Nos encolumnamos todos detrás de Kicillof. Que asuma como Presidente del partido”

Dos intendentes (de los históricos) le dijeron al gobernador que “el relato que Máximo te puso se termina en el momento que asumís”, algo que alientan desde las diferentes vertientes internas del MdF.
Sin embargo, el debate sobre si Axel Kicillof se presenta como una encerrona, vista por algunos integrantes del Movimiento Derecho al Futuro como una jugada muy fina. Si bien consolida su liderazgo en el principal distrito del país, lo ata a una agenda partidaria centrada en el reclamo por la libertad de Cristina Fernández de Kirchner, lo que podría complicar su necesaria proyección nacional hacia provincias como Córdoba o Santa Fe de cara a 2027, dos jurisdicciones históricamente distanciadas electoralmente con el kirchnerismo.

El dilema de Kicillof es táctico. Presidir el PJ le otorga la lapicera territorial para ordenar a los 135 distritos, pero le exige cargar con la bandera de Cristina Libre como causa cotidiana, una demanda innegociable para el kirchnerismo duro

Desde las entrañas del kicillofismo preparan una recorrida del propio gobernador a partir de marzo por diferentes provincias del país con la agenda de la gestión bonaerense y marcando una polarización con las políticas que lleva adelante Javier Milei.
Un gesto de esto lo dio el ministro de Desarrollo Agrario, Javier Rodríguez, quién cruzó la frontera bonaerense y piso Río Negro para marcar agenda conjunta con el gobierno de Alberto Weretilneck, un peronista que supo acompañar medidas que impulsó La Libertad Avanza.
Durante febrero, la agenda de Kicillof va a estar marcada por el acompañamiento a los gremios de la CGT y las CTA, en el mes que se discutirá la reforma laboral en el Congreso y la gestión bonaerense, en un contexto complejo por la falta de acuerdo por las paritarias estatales.
Sin embargo, la encerrona en la cuál se encuentra Kicillof deja abierta tres cuestiones muy marcadas: Aunque consolida su liderazgo en el peronismo, ¿ponerse al hombro la campaña Cristina Libre lo aleja de la idea de ampliar la base social para el 2027?

¿Es una limitación para las aspiraciones presidenciales poner nuevos desafíos en el PJ bonaerense para diferenciarse de la gestión de Máximo Kirchner?

Por último, las dudas pasan por si aceptar la conducción partidaria es producto del fin del internismo o una nueva dispersión en el debate. Por cómo se cocinó la unidad y la presión de la Gobernación para que se arreglen en los distritos, las discusiones territoriales se esconden bajo la alfombra y dilata el debate sobre la renovación de 2027, justo en el año que más de 80 alcaldes de diferentes partidos vencen su mandato y no pueden renovar por la ley que limita su reelección.

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