El ministro de Economía adelantó que el gobierno prepara una «batería de medidas» de desregulación e incentivo al uso de dólares que el público tenga en su poder sin que nadie lo obligue a justificar su origen.
Un blanqueo automático y permanente por resolución o decreto. Eliminación del control de origen de fondos del GAFI a «dólares encanutados». La necesidad y urgencia tiene cara de lavador
Su implementación, a través de incentivos fiscales a las compras en dólares y la eliminación de normas regulatorias para verificar la legitimidad de los fondos, se hará mediante resoluciones de Economía, el Banco Central, ARCA y la UIF, según anticipó Luis Caputo. Es decir que se impondría un blanqueo sin límites y una reforma impositiva sin pasar por el Congreso. Al esquivar normas legales a través de resoluciones, algunas incluso originada en convenios internacionales, las operaciones en dólares amparadas en estas normas quedarían expuestas a posteriores impugnaciones o denuncias por ilegalidad. Los expertos en la materia advirtieron un peligro adicional: el mecanismo presentado en la práctica le abre las puertas al ingreso de fondos ilegales del narcotráfico u otros delitos internacionales, que es casi como crear un paraíso o guarida fiscal para este tipo de dinero.
A través de ese mecanismo, Caputo busca darle un manotazo a los dólares que los particulares mantienen «fuera del sistema», recurriendo a mecanismos viciados de ilegalidad, para poder financiar un modelo económico de ajuste y de apertura que genera un déficit creciente en divisas.
Caputo estimó que «hay alrededor de 200 mil millones de dólares que los argentinos tienen bajo el colchón, y yo no me compro el cuento de que la gente no los gasta porque esos ahorros es lo último que se toca: muchos no lo hacen porque le rompen los cocos preguntando de dónde los sacó, los persiguen, les hacen creer que los van a ir a buscar…».
En varias oportunidades durante la entrevista en que se explayó sobre el tema, el ministro culpó al «kirchnerismo» por crear «durante los últimos diez años una cadena insoportable de regulaciones, a través del Banco Central, Economía, la UIF, AFIP, que nunca funcionó. Lo que vamos a buscar ahora es que la gente sea más proclive a sacar los dólares de debajo del colchón, de la caja de seguridad, de donde sea, y gastarlos, sin que nadie le pregunte nada. «Encanutados» ahí no le sirven a nadie: no le generan intereses a ellos, y a la actividad económica le serían de gran beneficio, porque remonetizarían la economía para que pueda seguir creciendo, porque es como el combustible de la actividad económica».
culpó al «kirchnerismo» por crear «durante los últimos diez años una cadena insoportable de regulaciones, a través del Banco Central, Economía, la UIF, AFIP, que nunca funcionó
Las regulaciones a las que se refiere Caputo por parte de los organismos de control financiero no son una creación del kirchnerismo, sino la adopción de recomendaciones formuladas por el organismo internacional de prevención del lavado de activos y financiamiento del terrorismo, GAFI.
Caputo evitó avanzar en aspectos específicos de las medidas que dice tener en estudio. Pero dejó en claro que se trata de eliminación de regulaciones bancarias y fiscales, por las cuales una persona que realiza un gasto de monto «no habitual» (por ejemplo, compra de un rodado, una casa, un lote) debe justificar el origen de los fondos. Si no lo hace, el banco, el organismo o incluso el profesional interviniente (los contadores son «sujetos obligados», por ejemplo) deben emitir un Reporte de Operación Sospechosa (ROS), que no es una denuncia sino un aviso a las autoridades para que evalúen la necesidad de investigación.
Es una norma internacional, a partir de una recomendación del GAFI, que rige para los bancos y los organismos de fiscalización en todos los países integrantes de ese organismo. El criterio que Caputo anticipó que quiere aplicar no sólo funcionaría como «un blanqueo automático y permanente», sin una ley que habilite al menos un blanqueo regular, sino que además supondría una suerte de ruptura en el cumplimiento de las obligaciones ante el GAFI.
