Nación

“El arma en la cabeza es el plan económico de Milei”

Participaron las organizaciones sociales y las centrales obreras. La CGT entregó un petitorio en el que reclamó medidas urgentes para frenar la morosidad de millones de familia.

Miles de endeudados con bancos y billeteras virtuales se movilizaron al Ministerio de Economía

Las y los endeudados existen y son casi 20 millones, la mitad de la población. “Nadie les puso una pistola en la cabeza”, como afirma el Presidente; tampoco es necesario llegar a ese extremo. Basta con un ajuste brutal. Aunque Javier Milei lo niegue y argumente que es un problema de privados, las consecuencias de su política económica están a la vista. Aun cuando rodee el Ministerio de Economía y la Casa Rosada de policías y extienda un vallado interminable desde Avenida Colón hasta Plaza de Mayo, los endeudados están y ayer se hicieron escuchar en el centro porteño. La CGT, la UTEP y las dos CTA marcharon para presentar un petitorio al ministro Luis “Toto” Caputo y reclamar medidas frente al aumento de la morosidad. Pidieron respuestas ante un plan económico que ahoga a trabajadores del sistema formal e informal hasta alcanzar cuentas impagables para comprar comida o pagar el transporte.
Miles de personas agrupadas y no agrupadas se movilizaron pacíficamente hacia las inmediaciones del Ministerio de Economía. “El arma en la cabeza es el plan económico de Milei”, decían algunos carteles. Por primera vez, una masa heterogénea protestó por el ahogamiento económico y la morosidad. Mientras, desde el Hotel Alvear, Milei hablaba en el Council of the Americas y afirmaba que “el desempleo no aumentó, tampoco cayeron los salarios”, en la Plaza de Mayo los dirigentes de la CGT dejaban un petitorio en el Ministerio de Economía describiendo otro escenario: “Cuando una familia deja de poder pagar una tarjeta de crédito o un préstamo, deja de consumir. Cuando una empresa no puede financiar su capital de trabajo, reduce su actividad. Y cuando cae el consumo y cae la producción, también se resiente el empleo”.

Miles de personas agrupadas y no agrupadas se movilizaron pacíficamente hacia las inmediaciones del Ministerio de Economía

La morosidad no distingue; alcanzó a trabajadores independientes, formales, sindicalizados o cuentapropistas. En Argentina, ya son seis millones las personas que están en esa condición ante el sistema bancario y las billeteras virtuales con el único fin de sobrevivir mes a mes. Existe un número aún más grande, del que no hay cifras, y tiene que ver con el sistema clandestino, los prestamistas de los barrios que, según denuncian las organizaciones sociales, muchas veces están vinculados con el narco o la criminalidad. “Este petitorio es para que el Gobierno dé una solución en lo inmediato. Son los responsables de esta crisis económica que se agudiza y alcanza situaciones críticas entre las familias”, aseguró Cristian Jerónimo, secretario general de la CGT.
Hay una emoción ligada al endeudamiento: la vergüenza. Sobre todo en la clase media, poco acostumbrada a las formas que traen los vientos libertarios. “Me metí en deuda con plataformas virtuales porque te dicen que pagues en cuotas, pero después te matan con intereses. Le terminé pidiendo plata a mi vieja para cancelar esa deuda, me da vergüenza decirlo”, admitió Gabriel, un docente que tiene dos hijos, alquila y ayer estuvo en Plaza de Mayo. “Laburo todo el día, pero las cuentas no dan, no se puede”, se quejó. “El Gobierno solamente le da respuestas a los grupos concentrados de la economía. A nosotros nos aumentan todo. Con inflación del 30 por ciento te hacen 100 por ciento de intereses, cómo puede ser que les permitan eso a sus amigos. Es una estafa”, agregó.

son los responsables de esta crisis económica que se agudiza y alcanza situaciones críticas entre las familias, aseguró Cristian Jerónimo, secretario general de la CGT

Ese es uno de los puntos que reclamaron las centrales obreras: que el Banco Central cumpla con su rol de regulador de los niveles de tasa de interés aplicable a préstamos bancarios, las aplicaciones financieras, billeteras virtuales. Según un informe del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), la morosidad en esas dos últimas opciones alcanzó el 29,6 por ciento, un número que superó los registros de la pandemia. Son niveles que triplican al de los bancos tradicionales y que afectan principalmente a jóvenes y a sectores de menores ingresos, que se endeudan para gastos cotidianos. Hay tres empresas que concentran el 40 por ciento de los préstamos en mora y Marcos Galperín está ahí: Tarjeta Naranja, Naranja Digital Compañía Financiera (ambas con capital accionario del Grupo Galicia) y Mercado Libre.
Una característica del reclamo es la transversalidad generacional. Martina tiene 32 años, vivió en el exterior y regresó al país; quiso vivir de nuevo cerca de los suyos. Es abogada y terapeuta, pero tardó un año en conseguir trabajo. “Fue una búsqueda activa, desesperante. Me endeudé con mi familia”, contó. Además, reflexionó sobre la nueva categoría de protesta social que emerge: “Hay un nuevo sujeto político, la persona endeudada. Se vive con mucha vergüenza, y se genera esta sensación de existir debiendo. Es un sistema político que te acorrala”.

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