El presidente brasileño calificó de «inaceptables» las condiciones planteadas por la administración estadounidense para acceder a insumos estratégicos como el litio, el niobio y las tierras raras. Además, sancionó la ley que crea la Política Nacional de Minerales Críticos para garantizar el procesamiento local.
Lula reveló que rechazó de manera directa —y sin abrir mesa de negociación— un acuerdo propuesto por los Estados Unidos para la provisión prioritaria de minerales críticos y estratégicos
El jefe de Estado brasileño calificó las exigencias norteamericanas como «inaceptables», remarcando que cualquier entendimiento en materia extractiva debe contemplar la transferencia de tecnología y el procesamiento industrial dentro del territorio sudamericano.
Inversión extranjera sí, reprimarización no
Lula vinculó la negativa de firmar el documento con la firme defensa de la soberanía sobre los recursos naturales. Durante un acto institucional, el presidente de Brasil marcó el límite respecto de los intereses de las grandes potencias en la región:
«El tiempo en que Brasil exportaba tierra o materia prima bruta para que otros países la procesen y nos revendan los productos elaborados se terminó. Queremos inversiones internacionales, pero las decisiones sobre la exploración, el procesamiento y la industrialización deben beneficiar el desarrollo del pueblo brasileño.»
— Luiz Inácio Lula da Silva, presidente de Brasil
El detonante del rechazo residía en la intención de Washington de garantizarse el suministro exclusivo o prioritario de insumos clave para la transición energética y la industria de alta tecnología, sin compromisos de radicación de fábricas o desarrollo industrial en suelo brasileño.
Un nuevo marco legal: la Política Nacional de Minerales Críticos
El anuncio coincidió con la promulgación y sanción de la ley que instituye la Política Nacional de Minerales Críticos y Estratégicos, junto con la creación del Consejo Nacional para la Industrialización Mineral.
Este nuevo dispositivo normativo establece que:
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Agregado de valor local: Priorizará los proyectos extractivos que incorporen etapas de refinación, producción de baterías o componentes tecnológicos en Brasil.
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Control estratégico: El Estado regulará las cuotas exportables de recursos clave como el niobio (donde Brasil posee más del 90% de las reservas mundiales), el litio, el níquel, el grafito y las tierras raras.
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Diversificación multilateral: Aunque declinó el pacto exclusivo con EE.UU., Brasil mantiene abiertos los canales comerciales con distintos actores globales, incluida China y la Unión Europea, bajo condiciones de equidad e industrialización local.
Tensiones geopolíticas por los recursos de la región
La decisión de Brasilia se produce en medio de una creciente disputa entre las principales potencias mundiales por asegurarse la cadena de suministros para la electromovilidad y las tecnologías digitales.
Con esta medida, el Gobierno de Lula ratifica una postura de autonomía estratégica que busca evitar la reprimarización de la economía regional y consolida a Brasil como un actor central que impone condiciones propias ante la demanda global de minerales estratégicos.

