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Según los últimos relevamientos sectoriales sobre la evolución del valor agregado y el empleo formal, ocho de los diez sectores de mayor crecimiento económico durante la presente gestión registraron una caída neta en sus nóminas de trabajadores.
El proceso de reorganización económica bajo la gestión de Javier Milei empieza a exponer una marcada brecha entre el desempeño macroeconómico y la dinámica del mercado laboral
Este fenómeno de crecimiento desarticulado de la creación de puestos de trabajo responde al perfil extractivista y de capital intensivo de las actividades que traccionan la recuperación, concentradas principalmente en la energía, la minería y el sector financiero, en contraste con el deterioro de la industria manufacturera, el comercio y la construcción.
A tener en cuenta:
• Contracción del empleo formal: Pese a las señales de recuperación en actividades clave, el balance neto muestra la pérdida de decenas de miles de puestos de trabajo registrados en el sector privado.
• Sectores dinamizadores: La minería, los hidrocarburos (Vaca Muerta) y los servicios financieros lideran los índices de actividad, pero operan con baja demanda de mano de obra intensiva por unidad de producción.
• Crisis en actividades trabajo-intensivas: La industria, el comercio minorista y la obra pública continúan mostrando números en rojo en materia de contrataciones, explicando el aumento sostenido en la tasa de desempleo y subempleo.
• Cambio de matriz laboral: La destrucción de empleos formales privados no es compensada por la expansión de las actividades en auge, promoviendo la migración de trabajadores hacia el cuentapropismo y la informalidad.
Actividades intensivas en capital vs. empleo masivo
La dinámica actual refleja una profunda reconfiguración del entramado productivo argentino. El impulso otorgado por el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI) y las reformas del sector energético favorecieron la llegada de divisas y el incremento de la producción en la minería de litio y cobre, así como en la extracción de petróleo y gas no convencional.
No obstante, estos sectores se caracterizan por una alta automatización y una requerimiento de personal acotado
En la vereda opuesta, las ramas de la economía que concentran más del 60% del trabajo registrado —la construcción, el comercio minorista, la gastronomía y la fabricación de bienes de consumo— enfrentan el impacto de la caída del consumo interno y la parálisis de la obra pública financiada con fondos nacionales.
Evolución por Sector Económico
| Sector de Actividad | Tendencia de Actividad / Crecimiento | Comportamiento del Empleo Registrado |
| Energía e Hidrocarburos | Crecimiento a tasas de doble dígito (Vaca Muerta). | Pérdida puntual o estancamiento de nóminas masivas. |
| Minería Crítica (Litio/Cobre) | Fuerte expansión de proyectos y exportaciones. | Empleo altamente especializado pero acotado en volumen. |
| Servicios Financieros | Alta rentabilidad e intermediación de activos. | Reducción de estructuras físicas y personal presencial. |
| Industria y Comercio | Caída o recuperación heterogénea golpeada por el consumo. | Reducción activa de plantillas y suspensión de contrataciones. |
| Construcción | Fuerte retracción por el freno a la obra pública. | Caída masiva de puestos de trabajo directos e indirectos. |
Las implicancias sobre la pax social y el consumo
El fenómeno del crecimiento «sin empleo» plantea un desafío estructural para el programa económico del Ministerio de Economía. La falta de derrame del dinamismo extractivo hacia el resto de la economía real condiciona la recuperación del poder adquisitivo y frena la reactivación del mercado interno
Sin una política que articule a las pequeñas y medianas empresas con las cadenas globales de valor, la expansión macroeconómica corre el riesgo de consolidar un mercado de trabajo polarizado, con una brecha cada vez mayor entre los sectores integrados al comercio exterior y la economía doméstica.
