Comienza la cuenta regresiva para la elección legislativa del 7 de septiembre en Buenos Aires y, como no podía ser de otra manera, las definiciones de los candidatos por parte del peronismo no estuvieron exentas de peleas.
Las peleas se dieron principalmente entre La Cámpora y los “axelistas”, con el Frente Renovador en el medio e incluso intentando aprovechar la “crisis” para proponer sus propios nombres
Por parte de Axel Kicillof, su primera exigencia fue el 50% de representación en todas las listas, lo cual ya tensó de partida las negociaciones con los otros sectores de Fuerza Patria.
En representación de los otros sectores del frente, en La Plata también estaban Mayra Mendoza y Facundo Tignanelli, como los interlocutores de La Cámpora, y Sergio Massa y Alexis Guerrera, que negociaban por el Frente Renovador
Para la noche del sábado, las negociaciones se tensaban y así, tanto Axel Kicillof como La Cámpora, enviaron órdenes para armar sus propias listas. Kicillof con listas cortas, armadas por sus intendentes, y Máximo Kirchner con listas locales sin aprobación de esos mismos intendentes.
Cuando parecía que la ruptura era inevitable, en ese momento, el gobernador bonaerense tuvo una conversación con Cristina Kirchner. En dicha conversación, Axel planteó que las listas del conurbano las tenían que encabezar Verónica Magario y Gabriel Katopodis. El Frente Renovador respaldaba a Kicillof, pero Cristina se resistía.
Por parte de la expresidenta y de La Cámpora, trascendió que no querían candidatos testimoniales en una elección en donde “no sobra un solo voto”
Por su parte, Kicillof argumentó que tanto la vicegobernadora como su ministro de Infraestructura medían bien en los sondeos que maneja el gobierno.
Cristina pedía por Mariano Cascallares en la Tercera y Federico Achaval por la Primera. Los planteó como candidaturas reales, no testimoniales. El gobernador no quiso saber nada. Finalmente, después de tantas idas y vueltas, y con cortes de luz que afectaron la sede de la Junta Electoral, Cristina cedió y se lograron destrabar las negociaciones.
El resultado final de tanta “rosca” fue: Axel se quedó con la cabeza de listas de la Primera, Segunda y Tercera sección, que son aquellas que juntan casi el 70% del electorado y, por ende, casi definen la elección provincial, mientras que La Cámpora se quedó con las otras 5 secciones. Por parte del Frente Renovador, logra poner representantes, como la propia Malena Galmarini, en otros puestos con posibilidades reales de ganar la banca.
Juan Domingo Perón dijo: «primero la Patria, después el Movimiento, y luego los hombres». Sin embargo, parece que, para algunos peronistas actuales, la pelea por los candidatos y los puestos a ocupar es más importante que proponer un proyecto alternativo y convocante para los votantes
Una cosa es cierta, sin un triunfo en “la madre de todas las batallas”, el peronismo tendrá un futuro incierto para las elecciones nacionales. Por eso deben estar a la altura del desafío futuro y dejar los egos personalistas de lado.
