Nación

Cierre de Fate: el Gobierno se despega acusando a Madanes Quintanilla

El cierre de Fate dejó al gobierno en un brete, una posición en la que no se siente cómodo ante la cantidad de despidos y el clima social.

La crisis industrial que se cargó a la emblemática compañía de neumáticos dejó al gobierno en un zugzwang

La primera reacción de la Rosada, de una autoría inconfundible, fue culpar al gremio Sutna de «troskos», por la caída de la emblemática empresa de neumáticos, que sobrevivió dictaduras, la crisis industrial del menemismo y el 2001.
Por medio de voceros oficiosos, el gobierno apuntó durante la mañana a sectores de izquierda como los responsables de enloquecer a su dueño Javier Madanes Quintanilla y arruinar la competitividad de la planta de San Fernando.

Ajmechet, muy cercana a Milei, no pareció un argumento convincente para justificar en 2026 la pérdida de trabajo para 920 personas

El fantasma inicial de agentes del marxismo, agitado incluso por la diputada nacional Sabrina Ajmechet, muy cercana a Milei, no pareció un argumento convincente para justificar en 2026 la pérdida de trabajo para 920 personas. Por eso, luego el propio Milei lanzó un ataque directo al dueño Madanes Quintanilla, que pasó así de víctima de delegados troskos a conspirador contra el gobierno.
Por eso cerca del mediodía, el apuntado por el gobierno empezó a ser Javier Madanes Quintanilla, el dueño de Fate. El adjetivo «empresaurios» inventado por el propio Milei corrió rápidamente por los paladares de los libertarios, tanto los funcionarios como los groupies del presidente. Al Gordo Dan lo mandaron a decir que Madanes es fanático de Guillermo Moreno y de los gobiernos kirchneristas.
Milei se entusiasmó con esa línea y se pasó buena parte de su jornada laboral retuiteando barbaridades contra Madanes Quintanilla y de paso, Paolo Rocca de Techint y Hugo Sigman de Biogénesis. Suscribió incluso un pedido de Agustín Laje de «acabar» con ellos.
En esa línea, pasadas las 13, la Secretaría de Trabajo dictó la conciliación obligatoria por 15 días para la resolución del conflicto. Es decir, se puso del lado de los trabajadores de manera momentánea, pese a que, de acuerdo a los preceptos libertarios, si un empresario tiene ganas de cerrar su empresa, está dentro de las reglas del capitalismo.
Finalmente, cuando la Justicia ordenó el desalojo de la planta de Vieytes que había sido ocupada por los trabajadores, referentes del ecosistema libertario regresaron a su anti sindicalismo inicial y salieron a pedir la represión de quienes estaban en la toma.

Todo esto, mientras de emanera paralela se argumentaba que el cierre de Fate es una bendición para los argentinos porque ahora pueden a acceder a los neumáticos importados a precios más convenientes

Incluso desde el gobierno dejaron circular la versión de una sospecha por el rol de Victoria Villarruel, que visitó la planta de Fate en septiembre para escuchar el reclamo de los trabajadores. «Las explicaciones las tiene que dar el Ejecutivo», dijo la vicepresidenta entonces.

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