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La actividad se volvió a enfriar en el segundo trimestre

La actividad económica recuperó terreno negativo en el segundo trimestre pese al empuje del sector primario, que no llega a compensar el derrotero de la producción, el comercio y el empleo. De acuerdo con los relevamientos de las principales consultoras, el producto bruto retrocedió entre abril y junio, lo que interrumpió la tenue recuperación del primer trimestre y sumó mayor preocupación al frente fiscal y socioeconómico.

Se cortó la tenue recuperación del primer trimestre y se abren más señales de alerta en el frente fiscal y socioeconómico

Según los datos consolidados por los analistas, la contracción desestacionalizada oscila entre el 0,5 y el 1 por ciento sumando los tres meses. El resultado tomó por sorpresa a varios sectores del mercado, donde, si bien prevalecía la cautela respecto de la velocidad de la recuperación, no se anticipaba una cifra negativa para la medición agregada.
Entre las proyecciones, la consultora INVECQ estimó una baja del nivel de actividad del 0,6 por ciento trimestral. En la misma línea, Equilibra proyectó un descenso del 0,8 por ciento, mientras que el análisis de Romano Group ubicó la caída cerca del 0,5 por ciento.

Por su parte, la firma FyMA, dirigida por el economista Fernando Marull, calculó el repliegue más pronunciado, con un retroceso desestacionalizado del 1 por ciento

El rasgo que explica el derrotero de la actividad económica en la gestión del presidente Milei es la brecha cada vez más grande en el desempeño entre los distintos bloques productivos. El sector primario e industrial de base extractiva mantuvo indicadores positivos, apalancado en el petróleo, la energía, la minería, el gas y el complejo agropecuario. Sin embargo, el dinamismo de estos rubros intensivos en capital no es suficiente para equilibrar la retracción sostenida del tejido económico urbano e industrial, con base en la construcción, el comercio, las manufacturas y el trabajo bien remunerado.
Sectores con alta incidencia en la generación de empleo —como la industria fabril, la construcción, el comercio minorista y mayorista, y la intermediación financiera— continuaron mostrando signos severos de debilitamiento.
El panorama consolida las advertencias sobre los alcances y consecuencias de la recesión para la sociedad e incluso para el propio Gobierno, que sigue negándola. Ante el avance del endeudamiento y la morosidad de las familias —drama que ya alcanza a 6 millones de personas—, Milei y Caputo responden con un “nadie los obligó”, reforzando la idea de culpa individual y sin disimulo de ninguna empatía.
La pérdida de poder adquisitivo del salario real, la contracción del consumo masivo y la paralización de obras públicas y privadas continúan operando como los principales motores del parate en estos segmentos y sin posibles soluciones a corto y mediano plazo. La administración libertaria sostiene su tesitura atada en las anclas del ajuste del gasto público “a lo que dé”; los salarios planchados, con paritarias que no se acercan a recuperar lo perdido y el tipo de cambio sostenido de forma artificial.

El Gobierno, lejos de sus promesas
La dinámica profundiza la lectura sobre el alcance de la crisis económica y la deriva de las decisiones del Ejecutivo que provocaron esta situación.
Tras el incremento del 0,7 por ciento registrado en el Producto Interno Bruto (PIB) durante el primer trimestre, el comportamiento del período abril-junio deja un menor margen de maniobra para alcanzar la meta del Gobierno, que proyecta un crecimiento del 3,5 por ciento para el cierre del año.

La dinámica profundiza la lectura sobre el alcance de la crisis económica y la deriva de las decisiones del Ejecutivo que provocaron esta situación

Analistas de la ciudad de Buenos Aires remarcan que el comportamiento heterogéneo configura una “economía dual”, donde las actividades exportadoras no logran traccionar a la demanda interna golpeada por la recesión.
La cosecha récord y la tracción del sector exportador, en el caso del agro y la minería; y el alza del petróleo y la energía con la escala de producción del no convencional por Vaca Muerta; no llegan a recomponer los números rojos de la industria manufacturera, atravesada por el derrumbe de la demanda interna, el encarecimiento de costos de producción en dólares y el ingreso sin barreras desde el exterior de los mismos productos que se fabrican nacionalmente, contra los cuales les resulta casi imposible competir.

Los buenos datos del sector primario tampoco pueden apalancar el retroceso de la construcción, por el parate en la obra pública y la menor inversión privada; ni en el comercio y finanzas, debido a la baja del poder de compra y retracción del consumo masivo

Para los próximos meses, los informes privados sugieren que el nivel de actividad dependerá críticamente de la estabilización del consumo local, la evolución del crédito y la consolidación de las variables macroeconómicas clave.

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