Mar del Plata: cierran hoteles y crece la crisis del empleo
Referentes del sector hotelero advierten que 64 establecimientos pequeños desaparecieron en los últimos tres años. La caída del consumo, los costos de funcionamiento y la competencia de los alquileres temporarios presionan sobre la actividad. También crece la preocupación por los puestos de trabajo y la temporada de verano.
Mar del Plata, uno de los principales destinos turísticos de la Argentina, atraviesa un escenario de preocupación para la hotelería, la gastronomía y el comercio. A pocas semanas del inicio de la temporada de verano, empresarios y representantes del sector advierten sobre el cierre de establecimientos, la reducción del consumo y las dificultades para sostener el empleo.
De acuerdo con testimonios recogidos por medios locales, 64 hoteles pequeños cerraron durante los últimos tres años, mientras que la actividad comercial también registra un aumento de los locales vacíos. El panorama se desarrolla durante la gestión de Javier Milei, en un contexto económico marcado por la pérdida de poder adquisitivo y el encarecimiento de los costos operativos.
La situación plantea un interrogante para la economía marplatense: cómo sostener una actividad que depende tanto del turismo como de la capacidad de gasto de las familias argentinas.
Hoteles pequeños, los más afectados
Los establecimientos de una y dos estrellas y los residenciales aparecen entre los segmentos más comprometidos. Se trata de alojamientos que históricamente recibieron a familias trabajadoras, contingentes y turistas que buscaban alternativas económicas para vacacionar.
Según datos difundidos por el sector, actualmente funcionan alrededor de 400 hoteles en la ciudad. De ese universo, aproximadamente 100 pertenecen a organizaciones sindicales, mientras que buena parte de los establecimientos privados corresponde a categorías de menor costo.
Alejandra Rubianes, empresaria hotelera marplatense, describió las dificultades que enfrenta el segmento familiar y sostuvo que muchos establecimientos no logran cubrir sus gastos fijos. Entre los factores que señaló figuran las tarifas de los servicios, los costos de funcionamiento y la presión que ejercen los alojamientos de mayor categoría cuando reducen sus precios.
La hotelera también cuestionó la competencia de los departamentos ofrecidos para alquiler temporario. Según sus declaraciones, existe una diferencia entre las exigencias que deben cumplir los hoteles habilitados y las condiciones bajo las cuales se ofrecen algunas propiedades particulares.
El planteo abre una discusión sobre la necesidad de establecer reglas claras para las distintas modalidades de alojamiento, sin perder de vista la seguridad de los visitantes, la formalidad laboral y la competencia entre prestadores.
El cierre de comercios también enciende las alarmas
La crisis no se limita a los establecimientos hoteleros. Un relevamiento de la Unión del Comercio, la Industria y la Producción de Mar del Plata (UCIP), citado por medios locales, identificó 282 locales cerrados sobre un total de 2.413 relevados en los principales centros comerciales a cielo abierto.
La proporción equivale al 11,7% de los establecimientos incluidos en el estudio. En mayo, el porcentaje era del 7,8%, una diferencia que refleja un fuerte incremento de los locales sin actividad en apenas cinco meses.
El dato importa porque el turismo tiene un efecto multiplicador sobre la economía local. Menos visitantes o estadías más cortas pueden reducir el movimiento en restaurantes, bares, comercios, servicios de transporte y actividades recreativas.
A su vez, el consumo de los propios residentes influye en el sostenimiento de esos negocios durante los meses de menor afluencia turística. Cuando las familias recortan gastos, los establecimientos deben afrontar sus costos con una demanda más limitada.
El empleo, en el centro de la preocupación
La reducción de la actividad impacta sobre los trabajadores de la hotelería y la gastronomía, sectores que dependen de la ocupación y del consumo cotidiano.
En junio, la conducción de UTHGRA Mar del Plata había advertido sobre el cierre o anuncio de cierre de alrededor de 40 establecimientos hoteleros y gastronómicos en un período de 60 días, con más de 400 puestos de trabajo afectados, según informó el gremio.
Los números corresponden a un relevamiento anterior y no deben sumarse automáticamente a los cierres hoteleros informados posteriormente, porque los períodos y los universos relevados pueden superponerse.
La preocupación también alcanza a los hoteles Antártida y Tierra del Fuego, vinculados históricamente a la obra social de las Fuerzas Armadas. La reestructuración de esos establecimientos generó incertidumbre sobre la continuidad laboral de más de 150 trabajadores hoteleros, de acuerdo con los reclamos gremiales difundidos en octubre.
Para los sindicatos, el desafío consiste en evitar que la retracción de la actividad se traduzca en más despidos y precarización. Para las empresas, el problema pasa por sostener sus estructuras de costos en un mercado donde los ingresos no siempre acompañan los gastos.
Una temporada de verano con interrogantes
La proximidad del verano agrega presión sobre un sector que necesita recuperar movimiento para compensar los meses de menor actividad.
Desde el sector hotelero de Villa Gesell también se expresaron señales de preocupación por las reservas anticipadas para la temporada 2027. Ese escenario, aunque corresponde a otra localidad, refuerza la inquietud de los operadores turísticos de la costa bonaerense.
El desafío no se limita a conseguir visitantes. También importa cuánto tiempo permanecen, cuánto gastan y qué proporción de ese consumo llega a los hoteles, restaurantes, comercios y trabajadores locales.
Si las familias reducen la duración de sus vacaciones o priorizan opciones más económicas, el movimiento turístico puede no alcanzar para compensar los costos fijos de los establecimientos.
Por eso, empresarios y representantes del sector reclaman medidas que favorezcan el turismo interno, mejoren las condiciones de competencia y contribuyan a sostener la actividad y el empleo.
El impacto del modelo económico en una ciudad turística
La situación de Mar del Plata expone las dificultades que pueden atravesar las economías regionales cuando dependen de actividades sensibles al consumo interno. La hotelería y la gastronomía necesitan que exista demanda, pero también condiciones que permitan mantener abiertos los establecimientos y preservar los puestos de trabajo.
Durante la gestión de Javier Milei, los referentes consultados describieron un escenario de dificultades asociado a los costos, la menor capacidad de gasto y la contracción de determinados segmentos del mercado. Sin embargo, para determinar con precisión cuánto corresponde a cada factor resulta necesario analizar la evolución de la actividad, los precios, los ingresos y las aperturas y cierres a lo largo del tiempo.
Lo concreto es que los datos difundidos por el sector muestran señales de alerta: hoteles pequeños que dejaron de funcionar, locales comerciales vacíos y trabajadores expuestos a la incertidumbre.
Mar del Plata se acerca a una nueva temporada alta con una pregunta que excede al turismo: si la actividad logrará recuperar el movimiento necesario para sostener a las pequeñas empresas y a las familias que dependen de ellas.








