ABSA y la UNLP acordaron separar las facturas de agua y cloacas
El convenio permitirá individualizar los gastos de distintas facultades y dependencias de la Universidad Nacional de La Plata. La medida apunta a mejorar la administración presupuestaria en medio de la crisis de financiamiento que atraviesa el sistema universitario público.
La Universidad Nacional de La Plata (UNLP) y Aguas Bonaerenses S.A. (ABSA) firmaron un convenio para reorganizar la facturación de los servicios de agua potable y desagües cloacales en distintas dependencias de la casa de estudios. El acuerdo busca identificar con mayor precisión los consumos y gastos correspondientes a cada unidad académica, con el objetivo de mejorar la planificación y el control de los recursos disponibles.
El convenio fue firmado por el presidente de la UNLP, Fernando Tauber, y el titular de ABSA, Hugo Obed. La iniciativa contempla desagregar seis unidades de facturación existentes y adecuarlas a la estructura institucional y presupuestaria de la Universidad.
La medida se conoce en un contexto de dificultades financieras para las universidades nacionales, que vienen reclamando mayores recursos para sostener sus actividades de enseñanza, investigación y extensión.
Qué dependencias estarán alcanzadas
La reorganización comprende el Complejo Rectorado, las facultades de Ciencias Astronómicas y Geofísicas, Trabajo Social y Artes, el predio del ex BIM III y los grupos Bosque Oeste y Bosque Este.
Este último incluye las facultades de Ciencias Agrarias y Forestales, Ciencias Médicas, Ciencias Veterinarias y Ciencias Naturales.
La separación de las facturas permitirá individualizar e imputar los gastos correspondientes a cada unidad académica. De esta manera, las autoridades podrán contar con información más precisa para planificar los presupuestos, realizar un seguimiento de las erogaciones y controlar los costos asociados a los servicios.
El acuerdo no implica, por sí mismo, una reducción de las tarifas ni una condonación de deudas. Su objetivo central es ordenar administrativamente la facturación para que los gastos puedan asignarse de acuerdo con la organización de la Universidad.
Una herramienta de gestión frente a las restricciones presupuestarias
Desde la UNLP señalaron que el convenio forma parte de una estrategia destinada a optimizar recursos y garantizar el funcionamiento de las facultades y dependencias.
Tauber destacó la importancia de alcanzar acuerdos con empresas e instituciones públicas en un escenario de crisis presupuestaria del sistema universitario. La posibilidad de identificar los gastos de cada unidad académica puede facilitar la administración interna y aportar información para tomar decisiones sobre el uso de los recursos.
La iniciativa también apunta a fortalecer la cooperación entre ambas instituciones. Además de la reorganización de las facturas, el convenio prevé actividades conjuntas de investigación, asistencia técnica, docencia, formación de recursos humanos, extensión, innovación y capacitación.
Desde ABSA, por su parte, destacaron el papel de la universidad pública en el desarrollo de la provincia de Buenos Aires y su contribución a la formación de profesionales que participan en la prestación de servicios.
Cooperación en materia de energía e investigación
Durante la firma, las autoridades de la UNLP también ofrecieron poner a disposición sus conocimientos técnicos y su experiencia en el desarrollo del Parque Fotovoltaico universitario, una iniciativa vinculada con la generación de energía limpia.
La propuesta abre una posibilidad de colaboración en materia de innovación y alternativas energéticas sustentables, aunque el convenio no establece por sí mismo un proyecto energético específico ni un cronograma de ejecución.
La cooperación entre la Universidad y ABSA podría extenderse a iniciativas de investigación aplicada y asistencia técnica, áreas en las que las capacidades académicas pueden contribuir al desarrollo de soluciones para los servicios públicos.
Universidades públicas: administrar mejor en un escenario de crisis
El acuerdo entre ABSA y la UNLP constituye una medida concreta de gestión administrativa, pero también refleja las dificultades que enfrentan las universidades para sostener su funcionamiento en un contexto de restricciones presupuestarias.
La individualización de los gastos puede mejorar el control interno y ayudar a detectar diferencias de consumo entre dependencias. Sin embargo, no reemplaza la necesidad de contar con recursos suficientes para afrontar los servicios, mantener los edificios, sostener las actividades académicas y financiar la investigación.
El desafío será que la reorganización se traduzca en una administración más eficiente y que la cooperación institucional permita desarrollar nuevas iniciativas sin perder de vista las necesidades cotidianas de la comunidad universitaria.








