Abuelas de Plaza de Mayo: 49 años de búsqueda y esperanza
“Todavía estamos buscando y encontrando” fue el mensaje que atravesó el aniversario de la organización. En casi cinco décadas, Abuelas restituyó la identidad de 140 personas y sostiene la búsqueda de quienes fueron apropiados durante la última dictadura.
A 49 años de su fundación, Abuelas de Plaza de Mayo renovó su compromiso con la búsqueda de los nietos y nietas apropiados durante la última dictadura cívico-militar. Bajo la consigna “Todavía estamos buscando y encontrando”, la organización conmemoró casi medio siglo de lucha por la identidad, la memoria y la verdad, una tarea que continúa abierta pese al paso del tiempo.
El aniversario se celebró el 22 de octubre, fecha que también recuerda el Día Nacional del Derecho a la Identidad. La jornada estuvo atravesada por el reconocimiento a quienes acompañaron la búsqueda y por la reafirmación de un objetivo que sigue vigente: encontrar a las personas que fueron separadas de sus familias y restituidas a identidades falsas durante el terrorismo de Estado.
Desde 1977, Abuelas transformó una búsqueda familiar en una causa colectiva que contribuyó a la construcción de herramientas científicas, jurídicas e institucionales para esclarecer uno de los crímenes más dolorosos de la dictadura.
140 identidades restituidas y una búsqueda que continúa
De acuerdo con los datos difundidos por la organización, ya son 140 los casos resueltos. Cada restitución permitió reconstruir una historia personal y familiar que había sido alterada por la apropiación ilegal de niñas y niños.
Sin embargo, la tarea está lejos de concluir. Abuelas estima que alrededor de 500 bebés fueron apropiados durante la última dictadura y que todavía quedan cientos de personas que podrían desconocer su verdadero origen.
La búsqueda implica reconstruir historias, reunir testimonios, analizar documentación y recurrir a herramientas genéticas que permiten establecer vínculos familiares. También requiere que las personas que tengan dudas sobre su identidad puedan acercarse a la organización y acceder a los mecanismos de investigación correspondientes.
El último caso anunciado hasta la fecha fue el del nieto 140, cuya identidad se restituyó en julio de 2025. Su historia volvió a demostrar que, incluso después de décadas, la búsqueda puede producir resultados.
Un homenaje a quienes acompañaron la lucha
En el marco de las actividades por el aniversario, Abuelas entregó reconocimientos a personas que acompañaron su trabajo durante estas casi cinco décadas.
Entre quienes recibieron homenajes estuvieron el periodista Víctor Hugo Morales y la genetista estadounidense Mary-Claire King, cuyo aporte científico fue fundamental para el desarrollo de métodos de identificación genética utilizados en la búsqueda de familiares.
King tuvo un papel destacado en la historia de Abuelas por sus investigaciones sobre el denominado “índice de abuelidad”, una herramienta que permitió establecer relaciones biológicas entre abuelos y nietos aun cuando los padres estaban desaparecidos.
El reconocimiento a quienes colaboraron con la organización refleja una característica central de su recorrido: la búsqueda no se sostuvo únicamente con la perseverancia de las Abuelas, sino también con la participación de científicos, periodistas, profesionales, organismos de derechos humanos y ciudadanos comprometidos con la restitución de la identidad.
La identidad como derecho humano
La apropiación de niños y niñas durante la dictadura no significó solamente la separación de sus familias. También implicó la sustitución de sus nombres, sus historias y sus vínculos de origen.
Por eso, la tarea de Abuelas contribuyó a instalar el derecho a la identidad como una dimensión fundamental de los derechos humanos. Conocer la propia historia, saber quiénes son los padres y comprender los orígenes familiares forma parte de la dignidad de cada persona.
La experiencia argentina también tuvo repercusiones internacionales. La búsqueda impulsó desarrollos científicos, procedimientos judiciales y políticas públicas que permitieron abordar casos de identidad desconocida en contextos de violencia estatal.
El 22 de octubre fue instituido como Día Nacional del Derecho a la Identidad mediante la Ley 26.001, sancionada en 2004, en reconocimiento a la labor de Abuelas de Plaza de Mayo.
El desafío de transmitir la memoria a las nuevas generaciones
A casi medio siglo de su creación, uno de los principales desafíos es garantizar la continuidad de la búsqueda y transmitir su significado a las nuevas generaciones.
Las personas que fueron apropiadas durante la dictadura hoy son adultas y, en muchos casos, pueden haber formado sus propias familias sin conocer su verdadera identidad. Por eso, la búsqueda también tiene consecuencias para las generaciones siguientes, que pueden cargar con historias familiares construidas sobre datos falsos.
La organización impulsa campañas públicas, actividades educativas y acciones de difusión para mantener vigente la pregunta por el origen. El objetivo es que quienes tengan dudas puedan encontrar información y acompañamiento, y que la sociedad comprenda que la identidad no es un asunto exclusivamente privado, sino un derecho que debe ser protegido.
En el marco de su 49° aniversario, Abuelas convocó a la ciudadanía, las instituciones y la comunidad educativa a sumarse a la campaña “Una lucha que inspira”, con propuestas para compartir historias, producir materiales y reflexionar sobre la importancia de la solidaridad, la memoria y la búsqueda colectiva.
Casi cinco décadas después, la búsqueda sigue abierta
El aniversario encuentra a Abuelas con un legado histórico y una tarea todavía inconclusa. Las 140 identidades restituidas representan décadas de trabajo sostenido, pero también recuerdan que aún hay personas que podrían desconocer quiénes son y qué ocurrió con sus familias.
La frase “Todavía estamos buscando y encontrando” sintetiza esa continuidad: el paso del tiempo no elimina el derecho a conocer los orígenes ni cierra la posibilidad de reconstruir una historia.
A 49 años de su fundación, Abuelas de Plaza de Mayo mantiene una búsqueda que interpela a toda la sociedad argentina. Porque cada identidad restituida permite recuperar una historia y porque la tarea solo podrá concluir cuando todas las personas apropiadas conozcan su verdadero origen.








