Bullrich se ilusiona ante la debilidad de Milei
La derrota de Donald Trump en Estados Unidos, el revés electoral de Flávio Bolsonaro en Brasil y la salida de Santiago Peña del poder en Paraguay reconfiguran el escenario internacional de la derecha regional. En ese contexto, Patricia Bullrich busca ganar autonomía dentro de La Libertad Avanza y posicionarse como una alternativa para 2027, sin romper formalmente con Javier Milei.
La derrota electoral de Donald Trump en Estados Unidos y los recientes cambios en el mapa político latinoamericano abrieron un nuevo escenario para Javier Milei y también para quienes integran su espacio. En ese contexto, Patricia Bullrich comenzó a reforzar sus movimientos políticos y a construir un perfil propio, con la mirada puesta en las elecciones presidenciales de 2027.
La senadora y jefa del bloque de La Libertad Avanza en la Cámara alta observa cómo se debilitan algunos de los principales referentes internacionales con los que el Presidente argentino construyó afinidad política. Trump perdió el control del Congreso estadounidense frente a los demócratas; Flávio Bolsonaro fue derrotado en Brasil por Luiz Inácio Lula da Silva, y Santiago Peña dejó la presidencia de Paraguay tras quedar involucrado en la crisis política desatada por el colapso del Ueno Bank.
Aunque se trata de procesos diferentes y con causas propias, los tres episodios afectan el escenario de los dirigentes que Milei identifica como aliados estratégicos. Para Bullrich, en cambio, representan una oportunidad para instalar una discusión que ya viene planteando dentro del oficialismo: la necesidad de revisar las formas, mejorar los resultados económicos y ampliar la capacidad de representación política del Gobierno.
La derrota de Trump abrió una discusión dentro de La Libertad Avanza
El resultado de las elecciones legislativas estadounidenses tuvo repercusiones en la interna libertaria. Los demócratas consiguieron el control de ambas cámaras del Congreso y le propinaron a Trump un revés que condicionará el resto de su mandato.
Según reconstruyó Infobae, Bullrich interpreta que el resultado deja una advertencia para los oficialismos que se identifican con posiciones más confrontativas. Entre los factores que considera relevantes aparecen el costo de vida, las dificultades económicas de los hogares, los ataques al periodismo y las tensiones institucionales.
La senadora buscaría trasladar esa lectura al debate interno de La Libertad Avanza: sostener el rumbo económico, pero conseguir que sus resultados lleguen con mayor rapidez a la sociedad y evitar que las formas presidenciales terminen alejando a sectores que acompañaron el cambio.
La posición contrasta con la de los funcionarios más cercanos a Milei, que rechazan extrapolar automáticamente el resultado estadounidense a la realidad argentina y sostienen que el Presidente debe mantener el programa con el que llegó al poder.
La discusión no es menor. Mientras Bullrich considera que el oficialismo debe prestar atención a los límites que puede imponer el electorado, el núcleo presidencial insiste en que no corresponde modificar la estrategia por una elección celebrada en otro país.
Brasil y Paraguay: dos señales para el mapa regional
La derrota de Flávio Bolsonaro frente a Lula en Brasil significó otro revés para el espacio político que Milei respaldó durante la campaña. El Presidente argentino había expresado públicamente su preferencia por el candidato de la derecha brasileña, mientras que Bullrich reconoció el resultado electoral y sostuvo que la voluntad popular debía respetarse.
El caso paraguayo tiene características diferentes. Santiago Peña, uno de los presidentes más cercanos a Trump en América Latina, dejó el poder tras la crisis desatada por el colapso del Ueno Bank. Su salida se produjo apenas semanas después de haber participado de un encuentro con el mandatario estadounidense en Nueva York, donde había destacado la relación bilateral.
La caída de estos referentes no implica que la derecha regional haya desaparecido ni que sus espacios políticos hayan perdido toda capacidad de influencia. Sí muestra que la red de aliados internacionales de Milei atraviesa un momento de reconfiguración y que los resultados electorales y las crisis institucionales pueden alterar rápidamente los equilibrios.
Para Bullrich, el contexto ofrece argumentos para diferenciarse sin abandonar el espacio político que integra.
El plan B: autonomía sin ruptura con Milei
Los movimientos de Bullrich hacia 2027 no comenzaron con la derrota de Trump. En octubre, la senadora publicó un video en sus redes sociales con una frase que alimentó las especulaciones sobre una eventual candidatura: «Patricia sabe de la fuerza de los argentinos. Patricia conoce Argentina».
La publicación se sumó a sus declaraciones sobre la posibilidad de competir por la Presidencia y a sus diferencias públicas con algunas decisiones de Milei. Entre ellas, cuestionó expresiones del mandatario contra periodistas y reclamó que la recuperación económica se refleje con mayor rapidez en los ingresos de la población.
En su entorno sostienen que no existe una decisión de romper con La Libertad Avanza. La posibilidad de acompañar a Milei en una eventual fórmula para 2027 tampoco está descartada. Sin embargo, la senadora busca conservar margen de decisión y demostrar que cuenta con una estructura política propia.
La hipótesis que circula en distintos sectores del oficialismo y del empresariado es la de un «mileísmo sin Milei»: una alternativa que mantenga los principales lineamientos económicos y políticos del Gobierno, pero con un perfil diferente y mayor capacidad para captar a quienes respaldan el rumbo general, aunque cuestionan determinadas formas y resultados.
Por ahora, se trata de una posibilidad en discusión y no de una candidatura formalizada.
Las PASO, otro frente de tensión
Uno de los principales obstáculos para cualquier proyecto autónomo de Bullrich es la discusión sobre las primarias. La senadora considera que las PASO pueden ser una herramienta para dirimir candidaturas dentro del oficialismo, mientras que el entorno presidencial impulsa la eliminación del sistema.
El presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, ya dejó en claro que para La Libertad Avanza el único candidato presidencial del espacio es Javier Milei. La definición funciona como una señal hacia cualquier dirigente que pretenda disputar el liderazgo dentro de la fuerza.
Bullrich, sin embargo, conserva una posición propia y no parece dispuesta a abandonar sus aspiraciones políticas. La disputa podría abrirse si el Presidente decide competir por la reelección y el espacio no habilita un mecanismo interno para resolver las candidaturas.
En paralelo, la senadora mantiene vínculos con sectores empresarios y dirigentes que observan con atención la evolución de la economía. La preocupación por las pequeñas y medianas empresas, el consumo y la pérdida de ingresos aparece entre los temas que utiliza para marcar diferencias con el equipo económico de Luis Caputo.
Una interna que empieza a mirar más allá de 2027
La derrota de Trump, el resultado brasileño y la salida de Peña no determinan el futuro electoral argentino, pero modifican el contexto en el que Milei busca proyectar su liderazgo internacional.
Bullrich intenta aprovechar ese escenario para construir una posición propia. No plantea, al menos públicamente, abandonar el oficialismo ni confrontar abiertamente con el Presidente. Su estrategia parece orientada a conservar el vínculo con el núcleo libertario, pero al mismo tiempo representar a quienes reclaman correcciones económicas, mayor moderación institucional y resultados concretos.
El dilema para Milei es cómo administrar esa autonomía sin que se transforme en una disputa por el liderazgo. Para Bullrich, el desafío es sostener su proyección sin quedar subordinada a una candidatura presidencial que todavía no está definida.
El llamado «plan B» tiene, por ahora, más de construcción política que de lanzamiento electoral. Pero los movimientos de la senadora y las diferencias que empiezan a hacerse visibles dentro del oficialismo muestran que la sucesión de 2027 ya forma parte de las conversaciones del poder.








