PAMI: alertan por el cierre de una clínica clave en Lanús
La ex Clínica Estrada, ubicada en Remedios de Escalada, podría dejar de funcionar el 31 de octubre. Afiliados, trabajadores y autoridades locales reclaman respuestas sobre la continuidad de las prestaciones. Advierten que la medida trasladaría más demanda a hospitales y centros de salud del Conurbano.
La incertidumbre crece entre los jubilados y pensionados del sur del Gran Buenos Aires ante el posible cierre de la Clínica PAMI de Lanús, conocida anteriormente como Clínica Estrada. El establecimiento, ubicado en Remedios de Escalada, podría dejar de funcionar este sábado 31 de octubre, según las denuncias de afiliados y las informaciones difundidas en los últimos días.
La situación generó protestas frente al edificio, reclamos de trabajadores y un pedido de explicaciones del Concejo Deliberante local. El principal interrogante es qué sucederá con los pacientes que reciben atención allí y cómo continuará la cobertura médica si se concreta el cese de actividades.
El conflicto excede los límites de Lanús. La clínica es señalada como un efector propio de PAMI de referencia para el sur del Conurbano, por lo que su eventual cierre podría incrementar la demanda sobre otros establecimientos sanitarios de la región.
Turnos interrumpidos y preocupación entre los afiliados
Los reclamos de los pacientes apuntan a la reducción de la actividad, la interrupción de turnos y la incertidumbre sobre la continuidad de consultas, estudios y tratamientos.
Afiliados que se atienden en el establecimiento manifestaron que no cuentan con información suficiente sobre dónde deberán continuar sus controles médicos ni qué profesionales estarán disponibles para recibirlos. También se denunciaron reducciones de personal y dificultades para sostener la atención habitual.
De acuerdo con publicaciones locales, la clínica brinda servicios a más de 2.000 beneficiarios de PAMI del distrito. Sin embargo, no se difundió una cifra oficial consolidada sobre la totalidad de los pacientes que podrían verse afectados.
Para los adultos mayores, el problema no se limita a encontrar otro lugar donde atenderse: implica reorganizar tratamientos, conseguir nuevos turnos, trasladarse a otros centros y, en algunos casos, cambiar de profesionales con quienes ya mantienen un vínculo médico.
El reclamo llegó al Concejo Deliberante
La preocupación también se trasladó al ámbito institucional. El Concejo Deliberante de Lanús aprobó un pedido de informes dirigido a las autoridades de PAMI para que expliquen la situación del establecimiento y aclaren si existe una decisión definitiva de cierre.
La iniciativa expresó preocupación por las denuncias de vaciamiento, reducción de personal y disminución de la capacidad operativa de la clínica. Según las crónicas de la sesión, el proyecto obtuvo el respaldo de distintos bloques y fue rechazado por los representantes de La Libertad Avanza.
El intendente de Lanús, Julián Álvarez, también cuestionó la posibilidad de que el establecimiento cierre sus puertas. El jefe comunal recordó que durante la gestión anterior de PAMI se había recuperado el edificio y adquirido para ponerlo al servicio de los afiliados.
El reclamo político e institucional tiene un punto concreto: que el organismo nacional informe qué ocurrirá con la clínica, qué prestaciones se interrumpirán y cuál será el mecanismo para garantizar la atención de los pacientes.
Un sistema de atención bajo presión
La posible clausura se produce en medio de una discusión más amplia sobre el funcionamiento de PAMI y las dificultades que atraviesan sus prestadores.
Días atrás, entidades que nuclean a clínicas privadas anunciaron medidas de suspensión de servicios para afiliados de la obra social, en reclamo de una actualización de los aranceles y cambios en las condiciones contractuales. Los establecimientos sostienen que los valores reconocidos por las prestaciones quedaron rezagados frente al incremento de sus costos.
PAMI, por su parte, había señalado que mantenía conversaciones con las instituciones para intentar evitar la interrupción de los servicios.
En ese escenario, el eventual cierre de una clínica propia suma preocupación por el destino de una demanda que no desaparece: los afiliados seguirán necesitando consultas, prácticas, estudios y tratamientos, aun cuando el establecimiento deje de funcionar.
El Colegio de Médicos de la Provincia de Buenos Aires también manifestó preocupación por las dificultades de atención de los afiliados y por la presión que podrían recibir los hospitales y centros sanitarios municipales y provinciales cuando se interrumpen prestaciones en el circuito de PAMI.
La consecuencia posible es una mayor demanda sobre un sistema público que ya debe responder a múltiples necesidades sanitarias. No obstante, el impacto concreto dependerá de cuántos pacientes sean derivados, qué servicios se mantengan y qué capacidad tengan los centros receptores.
La pregunta que todavía no tiene respuesta
Al cierre de esta nota, no se había localizado una comunicación oficial de PAMI que confirmara formalmente la fecha definitiva del cierre, explicara sus motivos y detallara un plan de continuidad asistencial para los pacientes.
Esa falta de precisiones es uno de los principales motivos del reclamo. Los afiliados necesitan saber si podrán continuar con sus tratamientos, dónde serán atendidos y qué sucederá con sus historias clínicas y los profesionales que los acompañan.
La discusión no se reduce al destino de un edificio. Está en juego la continuidad de la atención médica de personas mayores que dependen de una cobertura pública para acceder a servicios esenciales.
Mientras se acerca la fecha señalada para el posible cierre, jubilados, trabajadores y autoridades locales reclaman una respuesta concreta. La definición que adopte PAMI será determinante para conocer si se garantiza una transición ordenada o si los pacientes deberán buscar por sus propios medios una alternativa para no quedar sin atención.








