Se profundiza la interna libertaria: Karina va contra Bullrich
La secretaria general de la Presidencia buscaría desplazar a Patricia Bullrich de la jefatura del bloque de La Libertad Avanza en el Senado. La senadora Nadia Márquez aparece como posible reemplazante, aunque todavía no reuniría los respaldos necesarios. La disputa revela diferencias por el control político y parlamentario del oficialismo.
La interna de La Libertad Avanza sumó un nuevo capítulo en el Senado. Karina Milei habría decidido avanzar sobre la conducción de Patricia Bullrich y buscaría reemplazarla como presidenta del bloque oficialista por la senadora neuquina Nadia Márquez, una dirigente cercana a la secretaria general de la Presidencia y al entorno de Martín Menem.
La información fue publicada por La Política Online, que describió una reunión de bloque atravesada por fuertes discusiones y cuestionamientos a la conducción de la exministra de Seguridad. Según ese medio, la ofensiva habría incluido gestiones de Martín y Eduardo “Lule” Menem para evaluar si existe una mayoría capaz de impulsar el recambio.
Sin embargo, la operación enfrenta un obstáculo: Márquez no tendría, por el momento, los respaldos suficientes entre sus propios compañeros para quedarse con la presidencia de la bancada. La disputa, por lo tanto, está abierta y todavía no se tradujo en una decisión institucional.
Nadia Márquez, la apuesta de Karina
La senadora por Neuquén aparece como la principal alternativa impulsada por Karina Milei. Su cercanía con Martín Menem y con la conducción nacional de La Libertad Avanza la convirtió en una de las figuras del sector que busca ampliar el control de la Casa Rosada sobre el funcionamiento del Senado.
Márquez ya había quedado en el centro de las tensiones por la distribución de cargos en comisiones estratégicas. La presidencia de Acuerdos, por donde pasan los pliegos de jueces, fiscales y otros funcionarios, fue uno de los escenarios de esa disputa tras el fallecimiento del senador Juan Carlos Pagotto.
En ese contexto, Bullrich y Márquez sostienen diferencias sobre quién debe conducir esos espacios y cómo deben organizarse las negociaciones parlamentarias. La discusión no es solamente por los cargos: también involucra quién define las prioridades legislativas y hasta dónde llega la autonomía de la jefatura del bloque.
Bullrich y sus diferencias con la Casa Rosada
La tensión entre Karina Milei y Patricia Bullrich no apareció de un día para otro. Durante las últimas semanas, la senadora protagonizó distintos episodios de diferenciación respecto de algunas decisiones del Gobierno.
Entre ellos se encuentran sus cuestionamientos por la falta de coordinación en la política oficial, sus advertencias sobre la ausencia de votos suficientes para avanzar con determinadas reformas y sus diferencias en torno al tratamiento de algunos pliegos judiciales.
Bullrich también expresó públicamente reparos sobre aspectos del Presupuesto 2027 vinculados con discapacidad. Esas intervenciones fueron interpretadas dentro del oficialismo como señales de autonomía política en un momento en que Karina Milei busca ordenar la estructura legislativa y mantener una conducción centralizada.
De acuerdo con La Nación, Javier Milei habría transmitido que no quería una confrontación pública con Bullrich y que respetaba sus diferencias, mientras que el malestar de su hermana continuaría creciendo.
La situación expone una tensión entre dos formas de construcción política: la conducción centralizada que impulsa el entorno presidencial y el margen de autonomía que Bullrich busca conservar dentro del espacio.
Una disputa que puede afectar la agenda legislativa
El conflicto tiene consecuencias potenciales sobre el funcionamiento parlamentario. La conducción del bloque oficialista resulta clave para organizar las votaciones, coordinar con los aliados provinciales, negociar con otros espacios y garantizar los respaldos necesarios para los proyectos del Poder Ejecutivo.
Entre las iniciativas que requieren acuerdos se encuentran la reforma electoral, la eliminación de las PASO y otras propuestas que el Gobierno pretende llevar adelante en el Congreso.
La posibilidad de que la disputa termine dividiendo a los senadores libertarios introduce un interrogante sobre la capacidad del oficialismo para sostener una estrategia común. La eventual salida de Bullrich no garantiza, por sí misma, que Márquez consiga ordenar al bloque ni que logre construir los acuerdos necesarios con los sectores aliados.
Según las versiones recogidas por La Política Online, algunos legisladores consideran que la bancada podría fracturarse en dos o incluso tres sectores si no se encuentra una salida política. Otros ubican una posible definición recién para febrero.
La interna por el poder también llegó al Senado
La disputa entre Karina Milei y Patricia Bullrich refleja una discusión más amplia sobre la distribución del poder dentro del Gobierno. La secretaria general de la Presidencia busca consolidar su influencia sobre las estructuras partidarias y legislativas, mientras que la exministra de Seguridad mantiene un perfil propio y una proyección política que excede su función parlamentaria.
Por ahora, no existe una resolución formal sobre la jefatura del bloque. La posibilidad de que Nadia Márquez reemplace a Bullrich depende de una negociación interna que todavía no tiene los votos asegurados.
El episodio deja en evidencia que las diferencias dentro de La Libertad Avanza ya no se limitan a declaraciones públicas o gestos individuales: llegaron al corazón de su representación parlamentaria. La pregunta es si el oficialismo podrá procesar esa disputa sin afectar su capacidad de negociación en el Congreso.








