Bullrich pidió cambios en el plan económico del Gobierno
La jefa del bloque de La Libertad Avanza en el Senado puso el foco en el respaldo financiero de Washington y en la necesidad de que la economía llegue con mejores resultados a las elecciones de 2027. “No podés decir que tenés USD 75 mil millones y no podemos estar atados a Bessent”, es la frase que sintetiza el planteo. También reclamó ampliar los acuerdos políticos para fortalecer la gobernabilidad.
Patricia Bullrich comenzó a marcar con mayor claridad sus diferencias sobre la marcha de la economía argentina y el esquema de respaldo financiero que sostiene el programa de Javier Milei. La senadora nacional y jefa del bloque oficialista en la Cámara alta puso en discusión la dependencia de la asistencia de Estados Unidos y planteó la necesidad de generar condiciones para que la recuperación económica llegue a más sectores de la sociedad.
La discusión se produce después de que el Presidente asegurara que la Argentina dispone de un poder de fuego cercano a los US$ 75.000 millones, una cifra que reúne distintos instrumentos financieros: reservas, acuerdos de intercambio de monedas con Estados Unidos y China, y posiciones potenciales en el mercado de futuros. Sin embargo, esos componentes no representan necesariamente dólares líquidos disponibles de manera inmediata ni recursos propios del Banco Central.
La referencia a Scott Bessent, secretario del Tesoro estadounidense, apunta a una cuestión central del programa económico: cuánto puede depender la estabilidad financiera argentina del respaldo de Washington y qué margen tiene el Gobierno para sostenerla con recursos propios.
Los US$ 75.000 millones bajo discusión
Milei utilizó la cifra de US$ 75.000 millones para describir la capacidad de respuesta del país frente a eventuales tensiones cambiarias. En su exposición ante inversores en Nueva York, detalló que el cálculo incluía US$ 20.000 millones asociados a reservas, un swap de US$ 20.000 millones con Estados Unidos, otro acuerdo de igual monto con China y US$ 15.000 millones en posiciones de futuros.
El punto de discusión es que se trata de instrumentos diferentes. Las reservas del Banco Central, los swaps —que son acuerdos de intercambio de monedas— y las operaciones de futuros tienen condiciones, alcances y riesgos distintos. Por eso, sumar sus montos permite construir una estimación amplia del poder de intervención, pero no equivale a disponer de esa cantidad en efectivo sin restricciones.
La asistencia estadounidense adquirió especial relevancia después de las tensiones cambiarias de 2025. Bessent defendió el respaldo financiero de su país a la Argentina y dejó abierta la posibilidad de volver a intervenir ante nuevas dificultades, aunque las condiciones de una eventual ayuda futura no deben darse por garantizadas. En ese contexto, la discusión que plantea Bullrich abre un interrogante sobre la sostenibilidad del esquema: si el Gobierno afirma contar con herramientas suficientes para afrontar una crisis, ¿cómo piensa consolidar una mayor autonomía financiera y evitar que la estabilidad dependa de decisiones tomadas en Washington?
Bullrich reclama una economía que llegue mejor a 2027
La senadora también reconoció que los resultados económicos están lejos de las expectativas que tiene el oficialismo. En declaraciones recientes, sostuvo que el Gobierno debe acelerar la actividad y lograr que la mejora macroeconómica se traduzca en una situación más holgada para los ciudadanos.
“Estamos lejos de nuestro ideal, de lo que queremos para la economía de los argentinos”, afirmó en una entrevista publicada por Ámbito. En esa misma línea, pidió acelerar las inversiones, recuperar dinamismo productivo y generar confianza de cara a las elecciones del próximo año.
El planteo refleja una preocupación política dentro del oficialismo: la estabilidad de las principales variables económicas no garantiza, por sí sola, una recuperación homogénea de los ingresos, el consumo y el empleo. Para el Gobierno, el desafío consiste en mostrar resultados que se perciban en la vida cotidiana antes de la próxima competencia electoral.
Bullrich sostuvo que mantiene conversaciones con Milei y que le acerca propuestas, aunque aclaró que no forma parte del equipo económico. Esa distancia institucional no impide que sus declaraciones funcionen como una señal sobre los temas que considera prioritarios para la segunda etapa de la gestión.
Acuerdos políticos para evitar el aislamiento
Las diferencias sobre la economía se combinan con otro reclamo de Bullrich: ampliar la base política del Gobierno. La senadora pidió acelerar las conversaciones con gobernadores, dirigentes de otras fuerzas y sectores del peronismo no kirchnerista para fortalecer la gobernabilidad y reunir los apoyos legislativos necesarios.
“La unanimidad en un gobierno te aísla”, sostuvo, en una advertencia sobre los riesgos de tomar decisiones sin incorporar otras voces. Su planteo apunta a reconocer que la mayoría que llevó a Milei a la Presidencia también incluyó sectores que no pertenecen a La Libertad Avanza y que pueden tener expectativas distintas sobre la gestión.
La negociación política será relevante para avanzar con el Presupuesto 2027 y con las reformas que el oficialismo pretende impulsar. Sin acuerdos más amplios, el Gobierno podría encontrar dificultades para convertir sus objetivos económicos en leyes y sostener una agenda de mediano plazo.
Una discusión dentro del oficialismo
Las declaraciones de Bullrich se producen mientras la dirigente mantiene un papel central dentro del espacio libertario y, al mismo tiempo, deja abierta la posibilidad de competir por la Presidencia en el futuro. Aunque aclaró que actualmente no está lanzada como candidata, afirmó que está preparada para asumir ese rol si las circunstancias políticas lo requieren.
Su posición combina el respaldo al proyecto de Milei con advertencias sobre aspectos que, a su juicio, deben mejorar: la actividad económica, la confianza, la gobernabilidad y la construcción de acuerdos. La discusión sobre el respaldo de Estados Unidos se suma a esa agenda y pone el foco en la diferencia entre contar con instrumentos financieros y alcanzar una autonomía económica más sólida.
Por ahora, no se trata de una ruptura con el Presidente ni de un rechazo general al programa oficial. Sí representa una señal de que dentro del propio oficialismo hay preocupación por los resultados que todavía faltan y por la necesidad de fortalecer la economía antes de 2027.
La discusión sobre los dólares y el vínculo con Bessent, en definitiva, excede una cifra. El interrogante es si el Gobierno podrá transformar su capacidad de intervención financiera en una estabilidad duradera, con más actividad y mejoras concretas para los hogares, sin depender de nuevos auxilios externos.








